En un estremecedor mensaje, el profeta hondureño Abner Muñoz aseguró haber recibido una visión divina que vaticina un escenario devastador para Honduras. En medio de una oración bajo las lluvias que azotan al país, el líder religioso dijo que “las tormentas se intensificarán” y que Dios le mostró imágenes de destrucción sin precedentes.
“Vi calles rajarse, huecos abrirse, alcantarillas reventarse, montañas cayendo y ríos desbordándose”, relató conmovido Muñoz, mientras advertía que muchas personas podrían morir si no atienden las señales. Según su revelación, ciudades como Tegucigalpa, La Ceiba, San Pedro Sula y Choluteca estarían entre las más afectadas por inundaciones severas.
El mensaje fue aún más directo: pidió a padres de familia que no dejen solos a sus hijos cerca de los ríos, y a la población en general que evite cruzarlos, ya que, según su visión, “muchos podrían perder la vida ahogados”.
Pero la profecía no se limita a Honduras. Según Muñoz, la catástrofe se extendería a otros países de América y Europa. Mencionó específicamente a El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, México y hasta zonas del Mediterráneo, como España y Francia, donde también habría lluvias destructivas y temblores en los próximos días.
“Esta palabra no es solo para creyentes. Es para toda la Nación. Es tiempo de orar fuerte, de clamar por misericordia”, dijo el profeta.
Las reacciones no se hicieron esperar. Mientras algunos consideran su mensaje una advertencia divina que no debe tomarse a la ligera, otros lo acusan de aprovecharse del miedo colectivo generado por la actual crisis climática.
Lo cierto es que su visión coincide con una creciente alerta nacional: el país se encuentra en emergencia por las lluvias que ya han dejado 15 muertos y miles de damnificados.
Actualmente, las autoridades han emitido alerta roja para varias zonas, incluyendo el Distrito Central, Choluteca, Marcovia y Alianza. La amenaza de desbordamientos, deslaves y nuevos desastres sigue latente.
¿Coincidencia o advertencia celestial? Las lluvias no dan tregua y el temor crece.


