El Gobierno de Estados Unidos ha anunciado su disposición a enviar asistencia humanitaria inmediata a Cuba para socorrer a la población afectada por el huracán Melissa, que azotó la isla con fuerza devastadora, dejando a su paso cuantiosos daños en infraestructuras, viviendas y servicios básicos. Marco Rubio, secretario de Estado, aseguró que la administración está lista para actuar de manera rápida y eficiente, aunque no ofreció detalles sobre la magnitud de los recursos que serán enviados ni los canales específicos de distribución.
El anuncio se produce en medio de un contexto político tenso, con la administración estadounidense manteniendo una postura dura contra el régimen de Miguel Díaz-Canel, mientras Cuba busca apoyo internacional para superar el impacto del ciclón y reclama el fin del embargo. Pese a las diferencias políticas, el gobierno de Estados Unidos subraya que la ayuda humanitaria llegará sin dilaciones y que se coordinará con organizaciones locales para asegurar que los recursos lleguen a quienes más los necesitan.
Las autoridades estadounidenses destacaron que la legislación permite exenciones especiales para facilitar donaciones privadas de alimentos, medicinas y otros bienes de primera necesidad destinados a los damnificados en la isla, y exhortaron a quienes deseen colaborar a contactar a las autoridades para garantizar que su ayuda llegue de manera efectiva.
La situación en Cuba sigue siendo crítica, con cientos de familias afectadas por inundaciones y destrucción de viviendas, y el envío de asistencia internacional se presenta como una urgencia para atender las necesidades más inmediatas de la población. La ayuda estadounidense se suma a los esfuerzos que otros países del Caribe han desplegado para aliviar los estragos del huracán Melissa, pero la incertidumbre sobre el alcance de los daños y la capacidad de respuesta en la isla mantiene en alerta a la comunidad internacional.

