El Distrito Central vive una de sus peores crisis en años: las intensas lluvias que azotan la capital desde septiembre han provocado estragos valuados en al menos 350 millones de lempiras, una cifra que podría aumentar dramáticamente, ya que aún no se han contabilizado las pérdidas en sectores como El Reparto, una de las zonas más golpeadas expreso Aldana.
Más de mil personas han sido afectadas directamente, con al menos 800 damnificados solo en octubre, mientras el caos crece día a día. Las autoridades han tenido que habilitar 23 albergues para intentar atender la emergencia humanitaria que se agrava con cada tormenta.
Uno de los episodios más alarmantes se vivió en Río Abajo, donde la fuerza del agua desató una escena dantesca: vehículos arrastrados, árboles caídos y viviendas gravemente dañadas. Las imágenes que dejó la tormenta parecen sacadas de una película de desastre.
En El Reparto, la situación es crítica. Se evalúa el desalojo urgente de familias enteras, mientras se estudian obras de mitigación desesperadas, como la instalación de tuberías subterráneas para contener el agua antes de que la tierra ceda por completo.
La tragedia no es exclusiva de la capital. El país entero está en vilo. Copeco declaró Alerta Roja para varias zonas, incluyendo el Distrito Central, debido al aumento peligroso en los niveles de los ríos Choluteca y Goascorán, que comenzaron a desbordarse.
La tormenta también activó Alerta Amarilla en otros departamentos, donde las condiciones inestables provocadas por una vaguada siguen generando miedo y destrucción. En el occidente y oriente del país, la Alerta Verde mantiene en suspenso a miles de familias que temen lo peor.
Honduras enfrenta una emergencia climática que se agrava con cada gota de lluvia. La devastación ya es histórica, y lo peor podría estar aún por venir.



