Doce cazas F-22 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos aterrizaron en Israel procedentes del Reino Unido, sumándose al despliegue militar estadounidense en Oriente Medio ante la posibilidad de un ataque a Irán. Las aeronaves despegaron desde la base de Lakenheath y llegaron a una instalación en el sur de Israel, reforzando la presencia militar que incluye portaaviones, destructores y decenas de aviones de combate.
El despliegue coincide con las próximas negociaciones nucleares entre Irán y Estados Unidos en Ginebra, previstas para el jueves, y la visita del primer ministro indio, Narendra Modi, a Tel Aviv. La acción militar estadounidense busca aumentar la presión sobre Irán mientras se realizan estas conversaciones, en un despliegue que se considera el mayor de la región desde la invasión de Irak en 2003.



