El conflicto da un nuevo salto de intensidad. Las fuerzas ucranianas aseguraron haber ejecutado una ofensiva nocturna con drones contra dos refinerías de petróleo y una planta de procesamiento de gas en territorio ruso, en lo que sería uno de los golpes más profundos dentro del país vecino desde el inicio de la guerra.
Según el Estado Mayor de Ucrania, los ataques alcanzaron una refinería en Novospásskoye, región de Uliánovsk, propiedad de la empresa Prominvest, a unos 700 kilómetros al este de Moscú. La planta procesa cerca de 600.000 toneladas de crudo anuales, que se destinan tanto al mercado ruso como a la exportación.
Otra refinería fue impactada en el municipio de Tabáshino, en la región de Mari-El, con una capacidad de 1,3 millones de toneladas de petróleo por año. Además, una planta de procesamiento de gas en la región de Stávropol, responsable de manejar unos 2.200 millones de metros cúbicos anuales, también habría sido alcanzada durante la ofensiva.
Aunque Rusia no ha emitido aún una respuesta oficial sobre el alcance de los daños, medios locales reportaron incendios en varias instalaciones energéticas. Los ataques confirman la estrategia de Kiev de golpear infraestructuras clave dentro de territorio ruso, buscando debilitar su maquinaria energética y económica en plena escalada del conflicto.
La tensión aumenta mientras el Kremlin advierte que cualquier agresión directa contra su territorio tendrá “consecuencias graves”, y Ucrania, por su parte, promete seguir llevando la guerra “al corazón del invasor”.


