El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para clasificar al fentanilo como un “arma de destrucción masiva”, al considerar que esta droga representa una amenaza directa para la seguridad nacional y la vida de cientos de miles de estadounidenses.
Durante un acto en la Casa Blanca, Trump afirmó que el fentanilo ha provocado una devastación comparable a la de una guerra, asegurando que en los últimos años las muertes anuales asociadas a esta sustancia podrían situarse entre 200.000 y 300.000 personas. A su juicio, la magnitud del daño supera incluso las cifras oficiales más citadas.
El mandatario sostuvo que esta decisión busca reforzar las acciones del Estado contra el tráfico y la distribución de opioides sintéticos, y enviar un mensaje contundente a las organizaciones criminales y a los actores internacionales que, según dijo, facilitan la entrada de esta droga al país con el objetivo de causar daño a la población.
Trump realizó el anuncio en el marco de una ceremonia para reconocer a militares por su labor en la frontera con México, donde aseguró que su administración ha logrado reducir en un 50 % el ingreso de fentanilo a territorio estadounidense. También señaló que China está colaborando con Washington para frenar la producción y el envío de esta sustancia.
El fentanilo es considerado uno de los principales responsables de la crisis de sobredosis en Estados Unidos, con cientos de miles de muertes registradas en los últimos años, lo que ha llevado al Gobierno a endurecer su discurso y sus medidas contra esta droga.



