Una tormenta política sacude Washington tras revelarse que el presidente Donald Trump habría presionado personalmente a dos legisladoras republicanas para evitar que se publiquen los polémicos archivos del magnate y pederasta Jeffrey Epstein. La maniobra, según fuentes del Congreso, busca frenar una ley que podría sacar a la luz documentos capaces de sacudir los cimientos del poder estadounidense.
Trump, según múltiples reportes, movilizó a miembros de su propia Administración para disuadir a las congresistas Lauren Boebert y Nancy Mace de respaldar la Ley de Transparencia sobre los Archivos de Epstein, que obligaría al Departamento de Justicia a hacer públicos todos los materiales vinculados a la investigación del caso. La fiscal general Pam Bondi encabezó una reunión urgente con Boebert en la Casa Blanca, mientras que el mandatario habría intentado comunicarse directamente con Mace.
Las presiones llegan justo cuando la iniciativa está a punto de reunir las firmas necesarias para ser votada en la Cámara de Representantes. Detrás del hermetismo oficial, las tensiones crecen: “No puedo confirmar ni negar la reunión, pero el presidente está comprometido con la transparencia”, dijo evasivamente la portavoz Karoline Leavitt, confirmando implícitamente los contactos.
El escándalo escaló aún más tras filtrarse documentos que indicarían que Epstein anotó en sus diarios que Trump conocía de primera mano los abusos cometidos y que habría pasado “horas” con una de las víctimas. Aunque la Casa Blanca ha negado cualquier implicación, el caso reaviva las sombras sobre una red de poder, secretos y abusos que muchos temen que el Gobierno esté intentando enterrar.



