Ucrania sufrió un intenso ataque aéreo por parte de Rusia que involucró aproximadamente 500 drones kamikaze y 40 misiles balísticos y de crucero, afectando ciudades como Kiev, Chernihiv, Mykolaiv, Járkov y Zhytomyr. La Fuerza Aérea Ucraniana confirmó al menos una persona muerta, más de 27 heridas y miles de viviendas sin electricidad ni calefacción en medio de temperaturas bajo cero, mientras equipos de emergencia trabajan para rescatar a personas atrapadas y restablecer los servicios básicos.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, reportó múltiples explosiones y pidió a los ciudadanos permanecer en refugios mientras las defensas aéreas interceptaban parte de los proyectiles. Las imágenes difundidas muestran edificios residenciales dañados, incendios y vehículos destruidos, así como graves afectaciones a la infraestructura energética, generando apagones generalizados.
El presidente Volodímir Zelenski calificó el ataque como uno de los más intensos desde el inicio de la invasión en 2022 y reiteró su llamado a los aliados occidentales para reforzar el suministro de sistemas antiaéreos y asistencia humanitaria. Expertos señalan que Moscú busca presionar a Ucrania y enviar un mensaje a Occidente en un momento clave de negociaciones internacionales, combinando drones de fabricación iraní con misiles de largo alcance como parte de una estrategia de desgaste.
La comunidad internacional condenó la ofensiva, mientras la población ucraniana enfrenta no solo la violencia militar, sino también el desafío de sobrevivir al invierno sin electricidad ni calefacción, en medio de la escalada de tensiones políticas y militares que rodea la reunión prevista entre Zelenski y Donald Trump.



