El gobierno de Moscú denunció con dureza el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra un buque con bandera rusa en el Atlántico Norte, luego de que Washington anunciara la incautación de un petrolero perseguido desde que zarpó de Venezuela. Según las autoridades rusas, la Marina estadounidense abordó la embarcación en mar abierto, fuera de aguas territoriales, lo que a su juicio viola la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y constituye un acto ilegal e inaceptable de uso de fuerza contra un barco debidamente registrado bajo la jurisdicción de otro Estado. Rusia exige además que se garantice el retorno rápido y seguro de la tripulación y advierte sobre las graves consecuencias de esta acción en la libertad de navegación internacional.


