El presidente de Francia, Emmanuel Macron, subió el tono y dejó claro que su país se opondrá de forma firme al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur si desde Bruselas se intenta imponer sin atender las exigencias francesas. El mensaje, contundente y sin rodeos, llega en un momento clave, cuando el tratado se encamina a una posible aprobación que podría redefinir el comercio entre ambos bloques.
Macron considera que el acuerdo aún presenta serias lagunas y que no ofrece garantías suficientes para proteger a la agricultura francesa y europea. París exige cláusulas de salvaguardia sólidas, controles estrictos a las importaciones y reglas claras que aseguren una competencia justa, aplicando las mismas normas a los productos extranjeros que a los europeos. Sin esas condiciones, el mandatario advierte que el pacto resulta desequilibrado y perjudicial.
El Gobierno francés insiste en que su postura no es ideológica ni contraria al comercio internacional, sino una defensa del sector agrícola, hoy presionado por importaciones masivas y normas desiguales. La tensión se refleja en las protestas de agricultores que han bloqueado carreteras y expresado su rechazo frontal al acuerdo.
La postura de Macron no está aislada. Italia también ha expresado reservas y considera prematuro avanzar sin mayores protecciones. Mientras Bruselas mantiene su calendario, la amenaza de un choque político crece, dejando al pacto UE-Mercosur en un escenario de alta incertidumbre.


