El Gobierno de Panamá confirmó que los buques petroleros de bandera panameña interceptados por Estados Unidos en el Caribe, señalados como parte de la «flota fantasma» venezolana, violaron la legislación marítima del país centroamericano y adelantó que tomará medidas al respecto. El canciller Javier Martínez-Acha señaló que las embarcaciones no cumplieron con las normas de registro y operación, y que se detectaron irregularidades como cambios de nombre, identidad de tripulación inconsistente y desconexión de sistemas de localización.
La situación se produjo después de que EE.UU. confiscara el tanquero Centuries, la segunda nave intervenida por Washington, que según la Casa Blanca no estaba sancionada oficialmente, pero transportaba crudo venezolano destinado a refinerías en China. La administración estadounidense denunció que estas embarcaciones formaban parte de un esquema de evasión de sanciones, utilizando banderas falsas para ocultar su origen y financiar al Gobierno de Caracas.
El canciller panameño advirtió que el registro de buques de Panamá, uno de los mayores del mundo con más de 8.800 naves, debe respetarse estrictamente y que el país está actuando de manera firme para proteger la integridad de su pabellón mercante. Además, Estados Unidos informó que mantiene una «persecución activa» para interceptar un tercer petrolero, considerado parte de la flota clandestina, lo que mantiene a Panamá en alerta sobre posibles nuevas violaciones.
La tensión en el Caribe subraya los desafíos del control marítimo internacional y la vulnerabilidad de los registros de bandera ante operaciones irregulares y sanciones globales.



