EE.UU. – El narcotraficante mexicano Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, se declaró este viernes culpable de cuatro cargos relacionados con el narcotráfico ante un tribunal federal en Chicago, en un intento por evitar un juicio y una posible condena a cadena perpetua.
Durante la audiencia, Guzmán, de 35 años, compareció vestido con el uniforme naranja de prisionero y con grilletes en los tobillos. Lucía barba, gafas y una actitud serena, muy distinta a su imagen pública previa. Con la ayuda de audífonos para la traducción, respondió afirmativamente a las preguntas de la jueza Sharon Coleman, adoptando un tono humilde y cooperativo.
Los cargos que enfrentó incluyen tráfico de múltiples sustancias —entre ellas fentanilo—, participación en una organización criminal, y lavado de dinero. La jueza Coleman fijó la audiencia de sentencia para dentro de seis meses. Aunque la pena máxima es cadena perpetua, se prevé que Guzmán reciba una condena menor si colabora con las autoridades estadounidenses.
El fiscal del caso precisó que la fiscalía recomendará una sentencia reducida únicamente si Guzmán cumple con los términos del acuerdo, lo que implicaría aportar información sustancial que permita avanzar en investigaciones contra el narcotráfico.
Durante la audiencia, Guzmán también declaró que sufre depresión —diagnosticada en octubre de 2023— y que actualmente está bajo tratamiento. Aseguró además que tomó la decisión de declararse culpable de forma voluntaria.
Previo a la lectura de los cargos específicos, la fiscalía presentó un resumen de su rol dentro del Cártel de Sinaloa, afirmando que Ovidio era uno de los líderes de la organización, involucrado en el lavado de dinero, así como en el secuestro y asesinato de al menos tres personas. Guzmán no negó ninguna de estas acusaciones y permaneció atento durante toda la audiencia.
Además de la condena penal, la fiscalía solicitó una multa de 80 millones de dólares, aunque la jueza será quien determine tanto el monto final como la duración de la pena.



