Tegucigalpa- El recién nombrado director del Instituto Nacional Penitenciario (INP), el general en retiro Walter Amador Lacayo, anunció una serie de lineamientos estratégicos orientados a fortalecer el control y erradicar los “residuos de ingobernabilidad” que aún persisten en los centros penales del país.
El funcionario asumió el cargo a partir del 1 de mayo, tras la finalización del periodo de la junta interventora que durante casi cinco años administró el sistema penitenciario hondureño. Según explicó, la transición ha sido paulatina y forma parte de un proceso más amplio de reorganización institucional.
Amador Lacayo detalló que, aunque ahora dirige el sistema en condición de civil, la estructura operativa mantiene una importante presencia de las Fuerzas Armadas, particularmente en los centros penitenciarios. No obstante, subrayó que a largo plazo se prevé un retiro progresivo del componente militar.
“Este no es un cambio inmediato, es un proceso gradual. La idea es que en el futuro el sistema sea dirigido completamente por personal penitenciario formado para esa función”, explicó, al tiempo que destacó la existencia de una escuela especializada para capacitar agentes y oficiales.
En cuanto a la estructura administrativa, el titular del INP indicó que, por ahora, se mantendrá sin cambios mientras se realiza una evaluación integral.
Respecto a la gestión saliente, informó que ya se iniciaron reuniones con miembros de la junta interventora para recibir informes generales, mientras que en los próximos días se profundizará en la rendición de cuentas y el estado real del sistema penitenciario.
El nuevo director reconoció que, pese a avances logrados en los últimos años, aún existen prácticas heredadas que afectan la gobernabilidad interna de las cárceles. “Se ha mejorado, pero todavía quedan remanentes de los vicios del pasado que debemos eliminar”, afirmó.


