Las autoridades colombianas confirmaron el fallecimiento de nueve de los 15 mineros que quedaron atrapados el lunes tras la explosión de una mina de carbón en el municipio de Sutatausa, en el departamento de Cundinamarca, en el centro del país. Los seis trabajadores restantes fueron rescatados con vida.
La Agencia Nacional de Minería (ANM) informó a la opinión pública que, tras la emergencia ocurrida en la mina La Ciscuda, operada por la empresa Carbonera Los Pinos S.A.S., se confirmó la muerte de nueve personas. Según la entidad, el incidente dejó un total de 15 trabajadores afectados.
Los seis mineros sobrevivientes fueron trasladados al Hospital Regional de Ubaté, donde reciben atención médica especializada. De acuerdo con el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, los trabajadores se encontraban a aproximadamente 600 metros de profundidad cuando se produjo la explosión en horas de la tarde del lunes. Tres de los sobrevivientes lograron salir por sus propios medios.
Las autoridades atribuyen preliminarmente la explosión a una posible acumulación de gases en la galería de la mina.
La Alcaldía de Sutatausa identificó a las víctimas mortales como Crisanto Balanta, Osvaldo Barrera Mojica, Fredy Albeiro Bucuru Acosta, Blas María Chitiva, José Mojica Martínez, Carlos Prada Fuentes, Wilmer Yesid Prada, Eduar Tróchez y Rodolfo Romero.
La ANM señaló además que la mina había sido objeto de una visita técnica el pasado 9 de abril, durante la cual se emitieron recomendaciones orientadas a reforzar las condiciones de seguridad y prevenir la acumulación de gases peligrosos.
La entidad recordó que las explotaciones de carbón pueden presentar riesgos asociados a la acumulación de metano y polvo de carbón, lo que hace indispensable contar con sistemas de ventilación adecuados y controles permanentes para garantizar la seguridad en las labores mineras.
Este hecho se suma a otros accidentes recientes en la región. El pasado 7 de febrero, seis personas murieron en una explosión en una mina del municipio de Guachetá, también en Cundinamarca.
La zona donde ocurrieron ambos incidentes es una de las principales regiones mineras de Colombia, con una fuerte tradición en la extracción de carbón y esmeraldas. Sin embargo, también ha sido escenario de múltiples accidentes en minas subterráneas, generalmente asociados a fallas en la ventilación, acumulación de gases y condiciones de trabajo de alto riesgo.



