La edición 2025 de Miss Universo, que culmina este viernes en Bangkok, ha estado marcada por varias controversias que han generado renuncias de jueces, amenazas legales y críticas internacionales.
La primera polémica surgió con la organización Miss Grand International (MGI), que promovió una “cena especial” con votaciones para elegir a las candidatas que asistirían. La MUO advirtió que la actividad no estaba autorizada y que los votos no influirían en los resultados.
El segundo conflicto involucró a un patrocinador vinculado a casinos en línea, ilegal en Tailandia. Nawat Itsaragrisil, presidente de MGI, acusó a Miss Universo de actos ilegales tras la presencia de carteles de casino en el hotel de las concursantes, que motivó la intervención policial.
Otra controversia se dio cuando Nawat mandó callar a la representante de México, Fátima Bosch, durante un acto en directo, provocando críticas de ONU Mujeres y de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum.
Finalmente, dos miembros del jurado renunciaron esta semana. Omar Harfouch denunció posibles fraudes y conflictos de interés, mientras que Claude Makélélé también se retiró sin dar explicaciones. La MUO aclaró que ningún grupo externo decidirá a las finalistas y reemplazó a los jueces renunciantes.
Estas situaciones han generado una gran expectación mediática y tensiones diplomáticas antes de la elección de la nueva Miss Universo.



