México escaló un puesto en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 de Transparencia Internacional, pero su calificación de 27 sobre 100 lo mantiene como el país más corrupto de la OCDE. Esta cifra evidencia la gravedad de la corrupción en el país, considerada la más baja en su historia reciente, y revela que seis de cada diez mexicanos han sido víctimas de corrupción o extorsión policial.
Entre los factores más preocupantes, el informe señala el fenómeno del “huachicol” fiscal, que generó pérdidas cercanas a 610.000 millones de pesos en 2025, y la persistencia de redes de corrupción transnacionales que afectan tanto a la administración pública como a micro y pequeñas empresas. A esto se suma una sanción inefectiva frente a los actos de corrupción administrativa y penal, así como la falta de mecanismos que eviten la captura de la contratación pública por intereses ilícitos.
Mientras que países como Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda lideran el ranking con puntajes superiores a 80, México se encuentra en el fondo de la lista de 38 economías de la OCDE, solo por encima de Rusia en el G20, y por debajo de Brasil y Chile, lo que evidencia un desafío persistente en la protección de los recursos públicos y la lucha contra la corrupción sistemática.



