El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, encabezó una animada cena navideña en la parroquia de San Agustín, Caracas, donde cantó, bailó y compartió con vecinos mientras un grupo musical interpretaba gaitas, en un ambiente que calificó de «paz y felicidad». Con una bufanda de Navidad y rodeado de ciudadanos, el líder chavista aseguró que «el imperialismo no puede» con su país, en alusión al despliegue militar estadounidense en el Caribe y la confiscación reciente de dos buques con crudo venezolano.
Maduro destacó que este es apenas el primero de varios encuentros que se realizarán «en todas las comunas del país», resaltando su cercanía con la gente: «Yo no he sido ni seré jamás un magnate, soy como ustedes, un hombre de la calle, de los barrios». Entre bailes y fotos con los vecinos, el mandatario arengó: «¡A comer, a bailar! ¡Rumba, rumba!».
Paralelamente, la vicepresidenta Delcy Rodríguez encabezó otro encuentro navideño donde rechazó las acciones del Gobierno estadounidense y criticó el reciente bloqueo total de petroleros sancionados anunciado por Trump. Maduro aseguró que Venezuela recibe un «apoyo abrumador» del Consejo de Seguridad de la ONU, mientras su representante Samuel Moncada calificó el bloqueo como un «crimen de agresión» que busca imponer una especie de colonia en el país.
Por su parte, Washington mantiene la presión, con sanciones «al máximo» para impedir que Maduro financie lo que describe como el Cartel de los Soles, al tiempo que Caracas lo rechaza como un «invento». La celebración, a pesar de la tensión internacional, refleja la estrategia del gobierno de mostrar normalidad y resistencia frente a la presión de Estados Unidos.



