Con 69 años y el corazón debilitado, Luz Fonseca enfrenta una batalla diaria marcada por el dolor y la esperanza. Esta madre capitalina cuida con entrega a sus dos hijas, Bessy Dinora Cárdenas (46) y Suri Saraí Cárdenas (34), ambas diagnosticadas con hidrocefalia y múltiples complicaciones que les han arrebatado la movilidad.
La situación se ha vuelto crítica para Bessy, quien padece una trombosis en la pierna derecha que amenaza con derivar en amputación si no recibe los medicamentos necesarios. “Es difícil, pero son mis hijas y voy a luchar hasta donde el padre me lo permita. Bessy necesita cuatro medicinas que son muy caras para alguien pobre como nosotros”, expresó Fonseca con voz entrecortada.
La enfermedad ha provocado que el pie de Bessy se torne morado y sus dedos se revienten, aumentando su dependencia de la madre, quien también atiende a Suri, igualmente delicada de salud. Ambas requieren cuidados especiales: desde ser alimentadas en la boca hasta ser trasladadas a hospitales públicos para recibir atención neurológica y vascular.
El desgaste físico y emocional es evidente en Fonseca, quien pese a sus propios problemas cardíacos continúa al frente de la lucha. “Mi hija está en silla de ruedas y necesita medicinas para que no le vayan a cortar su pierna. Yo solo le pido a Dios fuerzas y a la gente compasión por nuestra situación”, manifestó.
Organizaciones y ciudadanos solidarios han sido llamados a extender su mano amiga. Los hondureños que deseen colaborar pueden hacerlo a la cuenta número 014220065198 de Banco Atlántida o comunicarse directamente al celular 9874-1191.
El caso de Luz Fonseca refleja la dura realidad de muchas familias que, entre la precariedad y la enfermedad, dependen de la solidaridad para sobrevivir.

