El primer estudiante inmigrante del sistema educativo público de Nueva York que fue arrestado desde que Donald Trump regresó a la presidencia fue puesto en libertad este miércoles, luego de pasar diez meses en un centro de detención.
Se trata de Dylan López Contreras, un joven venezolano de 20 años en el momento de su detención, quien fue detenido el 21 de mayo por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) tras presentarse a una audiencia judicial vinculada a su solicitud de asilo. El caso llamó la atención nacional al convertirse en el primero conocido en que un estudiante del sistema de secundaria de Nueva York es arrestado por ICE, y fue trasladado a un centro de detención en El Bronx destinado a adultos que ya superaron la edad escolar tradicional.
La gobernadora del estado, Kathy Hochul, explicó que pidió personalmente al zar de la frontera en la Casa Blanca, Tom Homan, que se liberara al joven y que las fuerzas federales centraran su atención en amenazas reales en lugar de perseguir a personas respetuosas de la ley. Hochul subrayó que, aunque la liberación de Dylan es un alivio, se debe seguir trabajando para repatriar y proteger a todas las personas que han sido detenidas injustamente y separadas de sus familias.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, celebró el regreso del joven y lamentó que un proceso que debería haber sido rutinario para continuar sus estudios se convirtiera en diez meses de aislamiento en un centro de procesamiento en Pensilvania. Mamdani destacó la fortaleza y resiliencia de Dylan y afirmó que la ciudad se alegra de tenerlo de vuelta: “Es neoyorquino, y nuestra ciudad se alegra de tenerlo de regreso en casa”, declaró.
Por su parte, Murad Awawdeh, presidente y director ejecutivo de la New York Immigration Coalition, calificó la situación de “injusticia” y aseguró que Dylan fue “engañado y secuestrado por el ICE”. Awawdeh pidió a los legisladores estatales aprobar la ley ‘New York For All’, que busca proteger a las personas inmigrantes en el estado y limitar la colaboración de autoridades locales y estatales con las agencias federales de inmigración.
El regreso de Dylan permite a él, su familia y su comunidad escolar retomar sus vidas, aunque el tiempo perdido durante la detención constituye un recuerdo de las dificultades que enfrentan muchos jóvenes inmigrantes bajo políticas migratorias restrictivas.



