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La misión Artemis II reducirá la distancia de su trayectoria de reingreso para disminuir la intensidad del calor extremo que soportará la nave durante su entrada a la atmósfera terrestre.

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 regresará a la Tierra siguiendo una trayectoria más directa que la utilizada en Artemis I, con el objetivo de reducir el riesgo de daños en el escudo térmico de la nave y garantizar la seguridad de los cuatro astronautas a bordo.

Según explicó el narrador espacial de la NASA, Rob Navias, durante la transmisión oficial, se ha diseñado un perfil de reentrada más elevado que reduce la duración del ingreso atmosférico de unos 20 a aproximadamente 14 minutos. Esta modificación disminuye la carga térmica sobre el escudo y permite que funcione de manera más eficiente.

La reentrada es una de las fases más críticas de la misión, especialmente después de que en Artemis I (2022) se detectaran desprendimientos del escudo térmico mayores de lo previsto durante su regreso no tripulado desde la órbita lunar. Aunque la NASA aseguró que no representaban un peligro para la tripulación, estos resultados motivaron ajustes para futuras misiones.

En este nuevo perfil, la nave reducirá su rango de entrada de 3.178 millas náuticas (5.885 km) a un máximo de 1.701 millas (3.150 km) hasta la zona de amerizaje frente a la costa de San Diego. Esta reducción contribuye a limitar el sobrecalentamiento del vehículo, que aun así estará expuesto a temperaturas cercanas a los 2.700 °C durante su paso por la atmósfera.

Durante la reentrada, la cápsula viajará a más de 40.200 km/h, experimentará una pérdida temporal de comunicaciones de unos seis minutos y soportará fuerzas de desaceleración de hasta cuatro veces la gravedad, antes de desplegar sus paracaídas para el amerizaje en el océano Pacífico, previsto para las 20:07 hora del este de EE. UU. (00:07 GMT del día siguiente).

Para misiones futuras como Artemis III, la NASA también trabaja en el rediseño del escudo térmico y su proceso de fabricación, con el fin de mejorar la disipación de gases y aumentar su resistencia térmica.

Con este vuelo, Artemis II marca un nuevo hito al convertirse en la primera misión tripulada en alcanzar la órbita lunar dentro del programa Artemis, como paso previo al objetivo de regresar a la superficie de la Luna en 2028.