La estrecha relación entre el magnate tecnológico Elon Musk y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a quedar en evidencia este miércoles durante el juicio contra OpenAI, en el que el empresario busca que se sancione a la compañía por, según sostiene, haberse desviado de su misión original como organización sin fines de lucro.
El hombre más rico del mundo declaró por segundo día consecutivo en una corte federal en Oakland, California, en el marco de una disputa legal iniciada en 2024 contra la empresa matriz de ChatGPT, sus cofundadores Sam Altman y Greg Brockman, y su principal socio, Microsoft, por presunto incumplimiento de contrato y enriquecimiento injusto.
Durante el contrainterrogatorio de este miércoles, el abogado principal de OpenAI, William Savitt, señaló ante el jurado los vínculos cercanos que Musk mantiene tanto con el presidente estadounidense como con David Sacks, asesor de Trump en materia de inteligencia artificial, según información publicada por The New York Times.
Aunque la defensa de Musk argumentó que dicha relación no es relevante para el caso, el jurado —compuesto por nueve personas— podría considerarla al momento de emitir su veredicto.
El empresario también formó parte del círculo cercano de Trump tras su regreso a la Casa Blanca en 2025, cuando asumió un rol como asesor en temas tecnológicos y de innovación, lo que incrementó su influencia en debates sobre inteligencia artificial y política pública en Estados Unidos.
Durante los dos días de testimonio, Musk ha reiterado que su participación en el desarrollo de la empresa estuvo motivada por su carácter inicial sin fines de lucro y su objetivo de beneficiar a la humanidad.
El año pasado, OpenAI obtuvo autorización para reestructurar su modelo de negocio y convertirse en una corporación con fines de lucro, aunque mantiene una estructura híbrida con limitaciones de beneficio.
Musk afirmó además que fue “un tonto” al aportar 38 millones de dólares en financiamiento que describió como “esencialmente gratuito” para el desarrollo de lo que hoy es una compañía valorada en 800.000 millones de dólares.
El magnate ya había hecho una declaración similar en un correo electrónico enviado en septiembre de 2017, en el que reconocía ante directivos de OpenAI que “solo estoy siendo tonto”, en el contexto de discusiones sobre el futuro de la organización.
Se prevé que este jueves Musk continúe su declaración ante el tribunal, respondiendo a preguntas de los abogados de OpenAI y de Microsoft, empresa también involucrada en la demanda.
Asimismo, está programado el testimonio de Jared Birchall, mano derecha de Musk y administrador de su patrimonio, así como del investigador de la Universidad de California en Berkeley, Stuart Russell, experto en seguridad de inteligencia artificial convocado por la defensa del empresario.
Posteriormente, se espera la comparecencia de Greg Brockman, cofundador de OpenAI, aunque su declaración podría aplazarse hasta la próxima semana debido a un receso previsto para el viernes.
La demanda civil solicita que OpenAI indemnice a Musk con 150.000 millones de dólares, que Sam Altman sea destituido de su cargo y que la compañía retome su estatus original como organización sin fines de lucro.


