//

“La coca no es cocaína”: Honduras y Guatemala ante una decisión histórica

469 views
3 mins read
+TV

Centroamérica se enfrenta a una decisión sin precedentes: ¿seguir criminalizando una planta milenaria o reconocer su verdadero valor cultural y medicinal?

En marzo de 2026, Honduras y Guatemala deberán votar si respaldan la eliminación de la hoja de coca de la lista internacional de drogas prohibidas, una medida que podría cambiar la historia de la región… o condenarla a repetir los errores de una guerra perdida.

Durante décadas, el mundo confundió coca con cocaína, ignorando que la hoja, usada por siglos por los pueblos andinos, no es una droga peligrosa. De hecho, tiene menos de un 1% de alcaloides y aporta nutrientes esenciales como calcio, hierro, proteínas y antioxidantes.

A pesar de esto, la coca fue demonizada, asociada al narcotráfico y arrastrada a una lista negra de sustancias junto a la heroína, debido a prejuicios coloniales más que a evidencias científicas.

Hoy, la coca ya se cultiva en Honduras, Guatemala y Belice. No como medicina, sino como materia prima para laboratorios clandestinos. Entre los tres países han erradicado más de 11 millones de plantas, mientras el narco se fortalece y los gobiernos siguen perdiendo la batalla.

El problema no es la planta. El problema es quién la controla.

El informe «Revisión Crítica de la Hoja de Coca», elaborado por investigadores internacionales, plantea que si Honduras y Guatemala apoyan su despenalización, se abriría la puerta a una revolución agrícola, cultural y económica en la región: mercados legales de té, harina, suplementos; investigaciones científicas y reparaciones a pueblos históricamente estigmatizados.

Pero no todos están listos para este cambio. En ambos países el debate político apenas inicia. ¿Podrán los gobiernos enfrentar la presión internacional y romper con el legado de la guerra contra las drogas?

La votación ante la Comisión de Estupefacientes de la ONU será más que un trámite diplomático. Será una prueba de soberanía, de visión… y de coraje.

Centroamérica ya conoce los efectos de criminalizar la coca: violencia, corrupción, y comunidades atrapadas entre el abandono y el narco. Ahora, tiene una oportunidad única de cambiar el rumbo. La pregunta es: ¿se atreverán?

Imagen de La coca no es cocaína: el voto que pondrá a prueba a Honduras y Guatemala