El presidente Volodímir Zelenski ha dado un giro en su mensaje al destacar la aprobación de la Unión Europea para financiar a Ucrania mediante la emisión de nueva deuda, tras admitir que depender de los activos rusos congelados hubiera sido un riesgo. Según el mandatario, estos fondos ofrecen una “certeza financiera” crucial para los próximos años y se destinarán tanto a reforzar la defensa del país como a su reconstrucción en caso de avances en la paz.
El viceministro de Exteriores ucraniano, Serguí Kislitsia, subrayó que en ocasiones “lo perfecto es enemigo de lo bueno”, haciendo referencia a la decisión de la UE de mantener los activos rusos inmovilizados de manera indefinida, una medida que evita que disputas legales los liberen y los devuelvan a Moscú. Según el Fondo Monetario Internacional, Ucrania requiere más de 136.000 millones de euros para sostenerse y defenderse; la UE aportará 90.000 millones mediante este mecanismo, aunque no se tocarán los activos rusos por miedo a represalias legales y financieras.
El ministro de Finanzas, Serguí Marchenko, resaltó que los créditos serán prácticamente no reembolsables y sin intereses, condicionados a que Rusia pague reparaciones por su agresión. Sin embargo, expertos advierten que la ayuda cubre solo parcialmente las necesidades de Ucrania y no soluciona sus problemas económicos e institucionales de fondo, mientras las negociaciones de paz siguen siendo un terreno incierto y la presión internacional se mantiene latente.



