Tegucigalpa-Paola Sánchez tiene 26 años, viajó desde El Paraíso y llegó al Instituto Nacional de Formación Profesional (Infop) en la Capital , con una sola esperanza: conseguir un empleo para ayudar a sus padres que están enfermos de cáncer y una úlcera.
Con el rostro cansado, pero con la fe intacta, cuenta que lo único que quiere es trabajar «en lo que sea» para ayudar a sus padres, quienes enfrentan serios problemas de salud.
«Mi mamá tiene cáncer de tiroides y para aplicarle un yodo necesitamos 90 mil lempiras. Mi papá tiene una úlcera en el pie y solo trabaja cuando se mejora, en el campo y ahí solo le pagan 100 lempiras diarios», relató con voz entrecortada.



