Irán sufrió un nuevo golpe a su cúpula política y militar con la muerte del ministro de Inteligencia, Esmail Jatib, abatido en un bombardeo israelí, apenas un día después de que Israel anunciara la eliminación de Alí Larijani, jefe del Consejo Superior de Seguridad Nacional.
El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, confirmó que Jatib fue «eliminado» y otorgó carta blanca al ejército para atacar a cualquier dirigente iraní considerado un objetivo. Las autoridades militares de Israel señalaron que continuarán su campaña para neutralizar a altos mandos de la República Islámica.
Por su parte, el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, prometió que «cada gota de sangre derramada tendrá su precio» y advirtió que los responsables de estos asesinatos «tendrán que pagar pronto». El presidente iraní, Masud Pezeshkian, advirtió que los ataques contra infraestructuras energéticas podrían desencadenar «consecuencias incontrolables».
La tensión se ha reflejado en los mercados internacionales. Los bombardeos han impactado instalaciones petroleras y gasísticas, incluido el yacimiento South Pars-North Dome, la reserva de gas más grande del mundo compartida con Catar, lo que provocó que los precios del crudo superaran los 100 dólares por barril.
En Teherán, miles de personas participaron en los funerales de Larijani y Gholamerza Soleimani, líder de la fuerza paramilitar Basij, mientras se homenajeaba también a los 80 marinos muertos tras el hundimiento de la fragata iraní IRIS Dena frente a Sri Lanka. Los ataúdes fueron cubiertos con banderas nacionales y los dolientes portaron retratos de los fallecidos, golpeándose el pecho según la tradición chiita.
El canciller iraní, Abás Araqchi, advirtió que la «ola de repercusiones mundiales no ha hecho más que empezar» y afectará a todos, sin distinción de riqueza, creencias o raza. Mientras tanto, los Guardianes de la Revolución reportaron bombardeos en Tel Aviv que dejaron al menos dos muertos, prometiendo «vengar la sangre» de sus mandos asesinados.
En el plano internacional, el presidente estadounidense Donald Trump ha enfrentado resistencia de aliados que no quieren involucrarse en la reabertura del estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán. Trump sugirió que Estados Unidos podría dejar que otros países responsables de la vía marítima resuelvan la situación. Para contener el impacto en los precios de la gasolina, Washington autorizó exenciones a la Ley Jones y permitió ciertas transacciones con la petrolera estatal venezolana PDVSA.
El conflicto se ha extendido también al Líbano, donde Israel bombardeó Beirut tras ataques de Hezbolá en represalia por la muerte de Jamenei. Hasta la fecha, se registran 968 muertos en Líbano desde que comenzaron los enfrentamientos. Residentes describen escenas de pánico, con familias desplazadas y niños aterrorizados por los bombardeos.
Analistas internacionales advierten que estos ataques y represalias podrían generar una escalada regional, afectando la seguridad energética y geopolítica de Medio Oriente y el comercio mundial de hidrocarburos.



