Guadalajara, capital de Jalisco, amaneció con un inusual silencio y casi todos sus negocios cerrados, mientras se suspendieron las clases de educación básica y superior, un día después de la ola de violencia que estalló tras la muerte del capo Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Las calles de la tercera ciudad más grande de México mostraron los efectos del caos: bloqueos viales, vehículos incendiados y disturbios que obligaron a suspender actividades masivas, conciertos y partidos de fútbol. Incluso turistas quedaron varados; un grupo de corredores de Zacatecas debió desplazarse en convoy custodiado por la Fiscalía del Estado, mientras alrededor de mil visitantes nacionales pernoctaron dentro de sus unidades en el Zoológico de Guadalajara, resguardados por la policía, a la espera de poder regresar a sus hogares.
La operación que acabó con la vida de El Mencho se realizó en Tapalpa, a 130 kilómetros al sur de Guadalajara, cuna del cartel. El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, reconoció que se vivieron “horas críticas” en distintos puntos del estado y resaltó el trabajo de corporaciones de seguridad, salud y protección civil para restablecer el orden.
La muerte del líder del CJNG ocurre en medio de la creciente presión de Estados Unidos, que el año pasado declaró al cartel como “terrorista” y ofrecía hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura. Bajo su mando, el CJNG expandió su presencia en México y fortaleció rutas de tráfico de drogas, incluido el fentanilo hacia EE.UU.
La Secretaría de Seguridad de México informó que, tras los enfrentamientos del domingo, fallecieron 25 miembros de la Guardia Nacional y una treintena de miembros del cartel, reflejando la magnitud de la violencia generada tras la caída del capo.



