Una tragedia sacude el sur de México tras el descarrilamiento de un tren del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec en Oaxaca, que dejó 13 muertos y obligó a suspender temporalmente la circulación en la zona. La Fiscalía General de la República (FGR) desplegó a agentes, peritos y especialistas en diversas áreas, desde ingeniería civil hasta criminalística forense, para esclarecer las causas del accidente.
Las labores incluyen resguardar la zona, entrevistar a testigos y víctimas, inspeccionar el tren involucrado y levantar indicios materiales. La FGR trabaja en coordinación con autoridades locales, estatales y federales, incluyendo Protección Civil, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes y la Secretaría de Marina, que confirmó que todos los cuerpos ya fueron recuperados y que 36 personas continúan hospitalizadas recibiendo atención especializada.
El accidente ocurrió en un tramo del tren “Istmeño”, entre las poblaciones de Nizanda y Chivela, sobre la Línea Z del Corredor Interoceánico, proyecto estratégico que conecta el Atlántico con el Pacífico y busca competir con el Canal de Panamá. Inaugurada en 2023, la línea cuenta con 212 kilómetros de extensión y ha enfrentado retos de infraestructura y seguridad, además de oposición de algunas comunidades.
Autoridades insisten en que la investigación se realiza con rigor científico, colocando a las víctimas en el centro, y han asegurado que informarán públicamente conforme avance la indagatoria, mientras la comunidad permanece consternada por uno de los accidentes ferroviarios más graves en la región en años recientes.


