El caso por el asesinato de la joven manicurista Katherine Nicolle Reyes, de 22 años, dio un giro inesperado tras conocerse que su expareja y principal sospechoso, Walter Mauricio Alvarenga Monje, solicitó acogerse a un procedimiento abreviado, admitiendo su participación en el crimen a cambio de una reducción de pena.
Katherine desapareció el 20 de julio de 2025, y seis días después fue hallada calcinada y enterrada en unos potreros del sector El Zapotal, en San Pedro Sula. Su asesinato causó conmoción a nivel nacional y se convirtió en símbolo de la creciente violencia contra las mujeres en Honduras.
La Dirección Policial de Investigaciones (DPI) capturó a Alvarenga el 21 de agosto, y desde entonces enfrenta cargos por femicidio agravado, delito que conlleva penas de entre 25 y 30 años de prisión. Según la acusación del Ministerio Público, el crimen fue cometido por motivos pasionales, con la participación de dos cómplices aún prófugos.
El expediente fiscal detalla que la noche del crimen, Katherine había salido a cenar con su nuevo novio, pero su exnovio comenzó a enviarle mensajes insistiendo en verla. Finalmente, la joven aceptó reunirse con él en un restaurante del bulevar del Este, donde Alvarenga le aseguró que “solo quería conversar”.
Sin embargo, después de cenar, la convenció de ir hacia el bulevar del Norte y, al llegar al desvío hacia la aldea El Zapotal, se unieron dos hombres. Allí, según la investigación, Katherine fue atacada con armas de fuego y luego su cuerpo fue incinerado y enterrado para ocultar el crimen.
La defensa de Alvarenga solicitó formalmente acogerse al procedimiento abreviado, lo que implica que el imputado deberá confesar su responsabilidad de manera pública ante un juez. Una vez aceptada la petición, el tribunal impondrá la condena correspondiente sin necesidad de llegar a juicio oral y público.
El Ministerio Público asegura que cuenta con pruebas contundentes que vinculan directamente a Alvarenga con el asesinato, lo que habría llevado a su defensa a optar por la vía abreviada para evitar una pena máxima.


