Estados Unidos ha decidido excluir a los médicos extranjeros del veto migratorio aplicado a 39 países, permitiendo su ingreso para ejercer en el sistema de salud.

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El Gobierno de Estados Unidos ha decidido excluir a los médicos extranjeros de la prohibición de viajes impuesta a ciudadanos de 39 países, permitiéndoles solicitar y renovar visas de trabajo, así como continuar con sus procesos de residencia permanente, según informó The New York Times.

En enero, la Casa Blanca había ordenado suspender temporalmente las decisiones sobre estos trámites migratorios, lo que afectó incluso a profesionales de la salud que ya ejercían en el país. Esta medida dejó en pausa renovaciones y actualizaciones de visas, generando incertidumbre entre los médicos afectados.

De acuerdo con el informe, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) comunicó que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) reanudará el procesamiento de visas y permisos de trabajo para estos profesionales.

Si bien la restricción no impactó a quienes ya contaban con una visa aprobada o se encontraban dentro del país, la suspensión de trámites colocó a muchos en una situación migratoria incierta.

Ante este escenario, más de 20 asociaciones médicas manifestaron su preocupación mediante una carta dirigida al Gobierno de Donald Trump, solicitando una exención para el personal sanitario y una agilización en la revisión de sus casos.

Tras la implementación de la política, también se reportaron incidentes como la detención del médico venezolano Ezequiel Veliz por parte de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) el 6 de abril en Texas.

En paralelo, la Asociación de Facultades de Medicina de Estados Unidos (AAMC) advirtió en su informe más reciente que el país podría enfrentar una escasez de hasta 86.000 médicos para el año 2036, lo que subraya la importancia de estos profesionales dentro del sistema de salud.