El gobierno de Donald Trump reclasificó el jueves el cannabis dentro de una categoría menos restrictiva, lo que facilita su uso con fines medicinales en Estados Unidos, según informó el fiscal general.
La marihuana pasó a ser considerada una sustancia con un potencial moderado o bajo de dependencia física y psicológica. De acuerdo con el fiscal general interino, Todd Blanche, esta decisión “amplía el acceso de los pacientes a tratamientos y brinda a los médicos más herramientas para tomar decisiones de salud mejor fundamentadas”, según publicó en la red social X.
La medida federal se alinea con diversas legislaciones estatales, ya que en 24 de los 50 estados la marihuana y sus derivados son legales para cualquier uso, mientras que en 40 estados están permitidos exclusivamente con fines medicinales.
Hasta ahora, el cannabis estaba clasificado en la Lista I, junto con sustancias como la heroína y la metanfetamina, categoría reservada para drogas sin uso médico aceptado y con alto potencial de abuso, según la Administración para el Control de Drogas (DEA). Con esta modificación, ha sido trasladado a la Lista III dentro del sistema de clasificación federal.
El Departamento de Justicia señaló que esta decisión responde a una orden ejecutiva firmada en diciembre por el presidente Donald Trump, cuyo objetivo es impulsar la investigación sobre los usos medicinales del cannabis.
Asimismo, el gobierno prevé iniciar audiencias en junio para evaluar posibles cambios adicionales en la clasificación de la marihuana dentro de la legislación federal.
La medida no legaliza el consumo de cannabis en los estados donde sigue prohibido, ni autoriza su uso recreativo.
Según declaraciones realizadas por Trump en diciembre, el cambio busca facilitar el acceso a la sustancia para usos médicos legítimos, como el tratamiento del cáncer y el dolor crónico. “Hay personas que me suplican que haga esto. Personas que sufren un dolor terrible”, afirmó entonces.
Finalmente, la administración indicó que esta reclasificación tiene como objetivo reducir las barreras a la investigación científica, ya que los estudios clínicos con sustancias de la Lista I enfrentan importantes restricciones.
“Estas medidas permitirán una investigación más específica y rigurosa sobre la seguridad y la eficacia de la marihuana”, sostuvo el fiscal Blanche.


