El Salvador ratifica la condena de tres militares por el asesinato de cuatro periodistas neerlandeses.

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Una cámara de apelaciones de El Salvador ratificó la condena de 30 años de prisión impuesta a tres altos mandos militares retirados por el asesinato de cuatro periodistas neerlandeses en 1982, durante la guerra civil salvadoreña. Asimismo, revocó la condena civil que obligaba al Estado a emitir una disculpa pública a los familiares de las víctimas, según el fallo difundido este lunes.

El tribunal confirmó el veredicto condenatorio emitido por el jurado en el proceso penal contra Francisco Antonio Morán Reyes y José Guillermo García, así como contra Mario Adalberto Reyes Mena, este último en ausencia, por el delito de asesinato. La resolución está fechada el 30 de abril.

Sin embargo, la cámara anuló la responsabilidad civil subsidiaria atribuida al Estado de El Salvador, que obligaba a la institución, representada por el Comandante General de la Fuerza Armada, a realizar un pronunciamiento público de perdón hacia los familiares de los periodistas asesinados.

La decisión responde a una apelación presentada por la defensa de los condenados, quienes argumentaron que durante el juicio no se había probado suficientemente la existencia del delito ni la participación de los acusados en los hechos.

El tribunal de apelaciones sostuvo que en el asesinato de los periodistas existió planificación previa y que el delito quedó acreditado mediante los reconocimientos y las autopsias correspondientes. Además, descartó que los hechos pudieran considerarse un acto lícito dentro del contexto del conflicto armado, como alegaba la defensa.

En el momento del crimen, José Guillermo García se desempeñaba como ministro de Defensa; Francisco Antonio Morán Reyes era director de la extinta Policía de Hacienda; y Mario Adalberto Reyes Mena era comandante de la Cuarta Brigada de Infantería.

Los militares, integrantes de la cúpula del Ejército durante los primeros años de la guerra civil salvadoreña (1980–1992), fueron hallados culpables el 3 de junio del año pasado.

Las víctimas —Koos Jacobus Andries Koster, Jan Cornelius Kuiper Jop, Hans Lodewijk ter Laag y Johannes Jan Willemsen— se encontraban en El Salvador realizando un reportaje sobre la situación político-militar del país para la televisora pública neerlandesa IKON, cuando fueron asesinados en una emboscada.

Se trata de una de las primeras condenas por crímenes de lesa humanidad de la guerra civil salvadoreña que es apelada y posteriormente ratificada por una cámara, aunque aún podría ser revisada por la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia mediante un recurso de casación.