La noticia del fallecimiento del reverendo Jesse Jackson a los 84 años conmocionó al mundo y provocó un aluvión de reacciones de líderes políticos, activistas y organizaciones internacionales que reconocen su legado como uno de los grandes defensores de los derechos humanos y la justicia social.
En Estados Unidos, figuras de todos los sectores expresaron su respeto. El presidente Donald Trump lo definió como «una fuerza de la naturaleza» y “un buen hombre que amaba a la gente”. El expresidente Joe Biden destacó su determinación y compromiso con la igualdad y la justicia, y lo describió como un hombre de fe y del pueblo. Barack Obama y Michelle Obama lo llamaron “un verdadero gigante” que ayudó a allanar el camino para futuras generaciones de líderes políticos. El activista Al Sharpton dijo que Jackson fue un líder transformador que cambió la nación y el mundo. La hija de Martin Luther King Jr., Bernice King, también rindió homenaje, subrayando su dedicación a levantar a los oprimidos.
Fuera de Estados Unidos, líderes internacionales también expresaron su pesar. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, destacó la labor de Jackson contra el racismo y por los derechos humanos. El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, lamentó profundamente su muerte y recordó su lucha contra el apartheid y por la liberación. Autoridades de Cuba también enviaron condolencias, enfatizando su legado de justicia social.
La familia de Jackson, fundador de la Coalición Rainbow PUSH y líder histórico del movimiento por los derechos civiles, pidió honrar su memoria continuando la lucha por la justicia y la igualdad que él promovió durante décadas.



