Bienvenidos a la Cápsula Contable, un espacio donde hablaremos de números, impuestos y finanzas en el idioma de todos los días. Soy Diego Aziz Altamirano, contador, y mi propósito es simple: que usted entienda lo que pasa con su dinero.
Y qué mejor momento para empezar: estamos justo ante una fecha clave de nuestro calendario tributario. Cada mes, dentro de los primeros 10 días calendario, los comerciantes y empresas del país presentan ante el SAR su declaración del Impuesto Sobre Ventas — el famoso ISV — y enteran al fisco lo recaudado el mes anterior.
¿Y por qué debería importarle a usted, aunque no tenga negocio? Porque el ISV es el impuesto más democrático de todos: lo pagamos todos, todos los días. Cada vez que compra en la pulpería, llena el tanque o paga un servicio, ese 15% adicional en su factura es ISV. El comerciante no es el dueño de ese dinero — es solo un recaudador que lo custodia y lo entrega al Estado cada mes.
Y no es poca cosa: al cierre de 2024, el ISV aportó más de 34,298 millones de lempiras, de una recaudación total nacional de 97,626 millones — es decir, aproximadamente uno de cada tres lempiras que recauda el país sale de este impuesto. De ahí se financian escuelas, carreteras y hospitales.
Para el empresario, esta fecha es sagrada: declarar tarde o no enterar lo recaudado genera multas e intereses, y retener dinero del fisco es de las faltas más delicadas ante la ley tributaria.

Formulario 201 — Declaración Jurada del Impuesto Sobre Ventas, Oficina Virtual del Servicio de Administración de Rentas (SAR).
En los próximos días desglosaremos este impuesto pieza por pieza: qué productos no pagan ISV, por qué algunos pagan 18%, cómo funciona el crédito fiscal y los errores que más multas generan.
Este espacio es informativo. Para su caso particular, consulte a su contador de confianza.

