La tensión entre Washington y Moscú está a punto de escalar a un nuevo nivel. El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, adelantó que en las próximas horas su país lanzará un «aumento sustancial» en las sanciones contra Rusia, una medida que podría ser una de las más duras hasta ahora impuestas y que promete sacudir la ya delicada relación entre ambas potencias.
Este anuncio llega justo después de que la esperada cumbre entre Donald Trump y Vladímir Putin fuera aplazada indefinidamente, dejando en evidencia la falta de voluntad de Moscú para negociar de manera «honesta y directa», según las palabras de Bessent. El propio secretario del Tesoro no dudó en calificar la situación como un fracaso de las negociaciones, incluso mencionando que Trump abandonó la última reunión frustrado por la falta de avances.
Desde que comenzó la guerra en Ucrania, Estados Unidos ha intensificado su ofensiva económica contra Rusia, imponiendo sanciones a miles de personas y entidades vinculadas al conflicto. Pero esta nueva ronda promete ser una verdadera sacudida, en medio de una escalada que amenaza con abrir una nueva fase de confrontación directa entre las potencias.
Mientras la OTAN y Washington coordinan sus movimientos, y con la guerra en Ucrania aún sin un horizonte claro, el mundo observa con inquietud el desarrollo de esta nueva arremetida que podría cambiar el curso de un conflicto ya desgarrador. ¿Qué tan lejos está dispuesto a llegar Estados Unidos en su intento por debilitar a Rusia? La respuesta está por llegar muy pronto.


