El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió este martes la intervención del rey Carlos III ante el Congreso estadounidense y aseguró que logró un efecto que, según él, nunca había conseguido: «que los demócratas se pusieran de pie».
«No podía creerlo, yo nunca he podido hacer eso», expresó el mandatario republicano durante la cena de Estado en la Casa Blanca, en alusión a la recepción positiva que recibió el discurso del monarca británico por parte de legisladores de ambos partidos.
Trump ya había manifestado su admiración por la intervención de Carlos III a su llegada a la Casa Blanca, señalando incluso que sentía «envidia» por el impacto del discurso.
En otro momento de su intervención, el presidente abordó brevemente el conflicto con Irán y afirmó: «Jamás permitiremos que ese adversario —Carlos está aún más de acuerdo conmigo— tenga un arma nuclear».
Por su parte, el rey Carlos III dedicó palabras de reconocimiento a Trump y a la primera dama, Melania Trump, por su «coraje y firmeza», así como a los agentes del Servicio Secreto que actuaron durante el incidente ocurrido en la cena de corresponsales de la Casa Blanca el pasado sábado en el hotel Hilton.
El monarca también hizo algunas observaciones en tono distendido, aludiendo a declaraciones previas de Trump sobre la historia entre Estados Unidos y Reino Unido. En ese sentido, bromeó con que, así como el expresidente señaló en una ocasión que sin Estados Unidos el Reino Unido hablaría alemán, «sin nosotros ustedes hablarían francés», lo que provocó risas entre los asistentes, en su mayoría miembros del gabinete y empresarios.
Previamente, durante su intervención ante el Congreso, Carlos III destacó que ambos países comparten «una historia de reconciliación, renovación y una asociación extraordinaria». Su discurso marcó la primera intervención de un monarca británico ante el Congreso desde la realizada por la reina Isabel II en 1991.



