Cuba enfrentará prolongados apagones que afectarán al 46 % del territorio durante el horario de mayor demanda eléctrica, dejando a millones de personas sin luz en plena tarde-noche. La empresa estatal Unión Eléctrica informó que la generación alcanzará apenas 1.620 megavatios, mientras que la demanda máxima llegará a 2.950 MW, dejando un déficit crítico de 1.330 MW que obligará a cortes programados masivos.
Las frecuentes averías en las centrales térmicas, que son la columna vertebral del suministro eléctrico, y la dificultad para importar combustible han profundizado la crisis energética. Actualmente, cinco de las 16 unidades termoeléctricas están fuera de servicio, y 66 centrales de generación distribuida, junto con la infraestructura de motores en Moa, permanecen inoperativas por falta de diésel y fueloil.
Expertos independientes señalan que esta situación refleja años de infrafinanciación del sector, que necesitaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para sanearse. Por su parte, el Gobierno cubano responsabiliza a las sanciones estadounidenses y acusa a Washington de “asfixia energética”.
Los apagones no solo afectan a los hogares, sino que golpean la economía, que ha caído un 11 % en los últimos cinco años, y han sido el detonante de las principales protestas recientes. La población enfrenta así un nuevo desafío, mientras los cortes masivos amenazan con paralizar la vida cotidiana y la actividad económica en la isla.


