La crisis energética arrastrada desde 2023 continúa golpeando con fuerza al país en este 2026. Especialistas advierten que los constantes apagones de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) se deben a graves deficiencias técnicas y operativas, y no a factores políticos, exigiendo inversiones urgentes en redes de distribución y subestaciones.
El impacto económico ya es alarmante:
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Pérdidas industriales: La Asociación Nacional de Industriales (ANDI) reporta que las empresas pierden entre el 40% y el 60% de su producción por los cortes y daños en equipos. Muchas han optado por generar su propia energía (solar o diésel) ante el mal servicio.
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Freno a la inversión: Nuevos negocios y ampliaciones de plantas en Tegucigalpa y el Valle de Sula están paralizados porque la red eléctrica ya no tiene capacidad para recibir más consumidores.
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Golpe a las MIPYMES: Las micro y pequeñas empresas del Valle de Sula pierden unos 10 millones de lempiras diarios, una cifra que podría triplicarse a nivel nacional.
Dirigentes del sector privado y expertos hacen un llamado urgente al Gobierno para crear un plan de reforma eléctrica a largo plazo que devuelva la estabilidad al sistema y detenga el impacto en los empleos.


