El Consejo Nacional Electoral enfrenta presión y críticas después de múltiples fallas en el sistema de transmisión de resultados electorales, operado por la empresa colombiana ASD-SAS. Las fallas incluyeron dos apagones inesperados durante el flujo de resultados, lo que provocó sospechas, tensiones políticas y reclamos públicos.
Las consejeras Ana Paola Hall y Cossette López cuestionaron el desempeño de la compañía, recordando que recibió más de 112 millones de lempiras para operar el sistema. Ambas señalaron que los apagones ocurrieron sin aviso y justo en momentos clave del conteo, lo que levantó dudas sobre transparencia y manejo técnico.
Mientras el CNE mantiene la postura de esperar el cierre total del proceso antes de deducir responsabilidades, candidatos de los partidos con mayor votación rompieron el silencio. Salvador Nasralla acusó a ASD-SAS de favorecer a sectores vinculados al Partido Nacional, afirmando que su repunte electoral ocurrió misteriosamente durante una interrupción del sistema. Nasry Asfura, por su parte, también reclamó, pero asegurando que antes el sistema solo procesaba actas en departamentos donde él no lideraba.
Otros aspirantes denunciaron retrasos en el ingreso de resultados de zonas rurales que podrían cambiar tendencias. En medio del clima de incertidumbre, voces dentro del Legislativo exigen sanciones, señalando que la empresa no estuvo a la altura de la responsabilidad.


