El ciclón Gazani arrasó la ciudad portuaria de Toamasina, en Madagascar, dejando un saldo de al menos 20 muertos, 33 heridos y 15 personas desaparecidas, según autoridades locales. Ráfagas de hasta 250 km/h derribaron casas, arrancaron tejados de chapa y doblaron palmeras como si fueran cerillas, causando un caos total en la ciudad de cerca de 400.000 habitantes.
El coronel Michaël Randrianirina calificó la situación como una catástrofe, indicando que casi el 75 % de Toamasina quedó destruido. Las carreteras se encuentran intransitables por la caída de árboles y escombros, dificultando las labores de rescate y ayuda humanitaria.
El centro de ciclones de La Reunión describió el impacto como “uno de los más intensos de la era satelital”. Se prevé que Gazani cruce el canal de Mozambique y alcance el sur de Madagascar y el sur de África, zonas ya afectadas por fuertes inundaciones a inicios de año.



