Un hallazgo reciente dejó en evidencia una contradicción que impacta directamente en la salud pública del país: mientras pacientes en hospitales y centros de salud reciben a diario la respuesta de que no hay medicamentos, en el almacén central de fármacos se mantienen grandes cantidades de insumos sin ser distribuidos.
Imágenes captadas por el telenoticiero Hoy Mismo muestran estantes abastecidos, cajas recibidas y productos listos para ser despachados, sin que exista evidencia de su traslado hacia los centros asistenciales. La denuncia tomó mayor relevancia luego de que el presidente Nasry “Tito” Asfura señalara públicamente la existencia de medicinas almacenadas.
El recorrido periodístico confirmó que los fármacos permanecen resguardados en el almacén ubicado en la colonia 21 de Octubre, pero no llegan a los hospitales ni a los pacientes que los requieren. El ingeniero a cargo del almacén aseguró que no existen productos vencidos; sin embargo, advirtió que muchos podrían caducar en los próximos días si no se distribuyen, lo que representaría pérdidas millonarias para el Estado y un perjuicio directo para la población.
La situación refleja una paradoja evidente: bodegas llenas y farmacias hospitalarias vacías. Pacientes con recetas en mano se ven obligados a comprar medicamentos por cuenta propia o a interrumpir tratamientos, aumentando la frustración y el riesgo sanitario.
La exsecretaria de Salud, Roxana Araujo, calificó el escenario como una negligencia administrativa y recordó que el problema se arrastra desde hace décadas debido a deficiencias en logística, transporte y sistemas de control de inventarios. Según explicó, estas fallas impiden conocer con precisión las existencias reales y las fechas de vencimiento de los medicamentos.
Araujo lamentó que se destinen millones de lempiras provenientes de los impuestos de la población para la compra de fármacos que, pese a estar disponibles, no llegan a quienes los necesitan. También señaló que el almacén central ha sido históricamente un punto sensible, marcado por conflictos internos y riesgos para quienes buscan transparentar los procesos, lo que ha contribuido a perpetuar la ineficiencia.
En este contexto, la intervención directa del presidente Nasry Asfura es considerada por diversos sectores como un paso positivo para agilizar la distribución de medicamentos y evitar que los insumos terminen vencidos en las bodegas mientras la población carece de atención oportuna.



