Luis Alberto Hernández, de 28 años, murió trágicamente la noche del jueves al caer en una cisterna en construcción mientras intentaba huir de presuntos asaltantes. Su muerte ha dejado un profundo vacío en su familia, especialmente en su madre, quien aún no encuentra consuelo.
El joven, que trabajaba como repartidor de comida, fue hallado sin vida en la colonia Brisas del Sur, en Choluteca, la mañana del 9 de octubre. Según el testimonio de su madre, vecinos le informaron que era perseguido por dos motocicletas cuando intentó refugiarse en una casa en construcción. En la oscuridad, no logró ver la cisterna abierta y cayó con todo y su motocicleta.
«Me dijeron que lo iban siguiendo dos motos que lo querían robar. Por ir huyendo, se metió a una casa y estaba la fosa ahí… se fue con todo y la moto», contó entre lágrimas su madre.
Ese mismo día, en horas de la tarde, fue la última vez que escucharon su voz. «La esposa le preguntó a qué hora salía el niño de la escuela y él respondió que a las 4. Desde ese momento lo sentí extraño, algo me decía que no estaba bien», recordó.
Visiblemente afectada, la madre reveló que Luis Alberto luchaba contra el alcoholismo. “Era muy trabajador, pero comenzó a beber demasiado. Perdió celulares, salía sin rumbo. Yo ya le había dicho a Dios que me diera fortaleza. Ayer le volví a decir: ‘No bebas, hijo. Eso te va a llevar a la muerte’… y así fue”, expresó con profundo dolor.
Luis Alberto era padre de un niño pequeño y residía en la colonia La Ceiba. Su cuerpo ya fue sepultado, mientras su familia sigue tratando de entender cómo la inseguridad, la falta de iluminación y una batalla personal lo llevaron a un final tan desgarrador.


