El bloqueo de Estados Unidos sobre Cuba, que profundiza una crisis energética de año y medio, empieza a paralizar servicios esenciales en la isla: transporte público, hospitales, gasolineras, fábricas y universidades se ven afectados por la falta de combustible. El presidente Miguel Díaz-Canel confirmó que desde diciembre no llega petróleo del exterior y que la producción energética con diésel y fueloil se encuentra prácticamente detenida.
En la Isla de la Juventud, donde antes había suministro estable, se implementarán apagones rotativos de cuatro horas con energía y otras cuatro sin servicio, aunque podrían durar más según la disponibilidad de combustible. Ómnibus Nacionales suspendió rutas principales, salvo la de La Habana, y en la capital la circulación de buses se ha reducido aún más.
La Universidad de La Habana adoptará un modelo semipresencial durante un mes y suspendió el Congreso Universidad 2026. Los hospitales y otros servicios públicos también recortan actividades no esenciales, mientras cuatro ministros se preparan para anunciar nuevas medidas de contingencia que recuerdan los planes aplicados durante la pandemia. La escasez amenaza con prolongar la parálisis y tensar aún más la vida cotidiana en la isla.



