Los líderes del grupo de las principales economías mundiales han cerrado filas en torno al presidente de Ucrania, a quien brindaron un respaldo político explícito durante una cumbre celebrada en territorio francés, al tiempo que aprobaron un endurecimiento significativo de las sanciones contra Rusia.
El encuentro, calificado como “altamente productivo” por fuentes cercanas a las deliberaciones, reunió a jefes de Estado y de gobierno de potencias como Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Canadá y Japón, además de altos representantes europeos, en un clima de coordinación frente a la guerra que ya supera los cuatro años.
Durante las conversaciones, se evidenció un consenso creciente para aumentar la presión económica sobre Moscú, especialmente a través de nuevas restricciones dirigidas al sector energético ruso, considerado clave para la financiación de la maquinaria militar del Kremlin.
El presidente de Estados Unidos, quien en el pasado había utilizado términos despectivos para referirse a Ucrania, respaldó en esta ocasión la posibilidad de reactivar y ampliar las sanciones sobre el petróleo ruso, en un giro que ha llamado la atención dentro del bloque occidental.
De forma paralela, varios gobiernos anunciaron de inmediato nuevas medidas punitivas. Entre ellas destacan sanciones contra la llamada flota clandestina utilizada para transportar hidrocarburos rusos, así como contra redes financieras acusadas de ayudar a evadir las restricciones internacionales.
El primer ministro del Reino Unido confirmó un paquete de decenas de sanciones dirigidas a buques, empresas y estructuras logísticas vinculadas al comercio energético ruso, mientras que el primer ministro de Canadá presentó nuevas restricciones enfocadas en el sector de defensa y en redes de desinformación.
Desde distintos gobiernos europeos se insiste en que el objetivo es aumentar la presión hasta obligar al presidente de Rusia a sentarse en la mesa de negociación, en un escenario en el que algunos diplomáticos incluso vislumbran posibles avances en los próximos meses.
En paralelo, el líder ucraniano aprovechó la cumbre para insistir en su demanda de mayor asistencia militar, especialmente sistemas de defensa aérea y misiles avanzados, considerados esenciales para resistir los ataques balísticos.
El mandatario ucraniano también solicitó apoyo para que su país pueda producir armamento de defensa bajo licencia extranjera, una petición que busca reducir la dependencia externa en un momento crítico del conflicto.
Las conversaciones bilaterales entre los principales actores continúan en el marco de la cumbre, con nuevas reuniones previstas entre el presidente estadounidense y el líder ucraniano, en un intento por consolidar una estrategia común frente a Moscú.


