La fórmula de Luis Enrique: sin galácticos, pero con muchos millones

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Luis Enrique no es vidente, pero anticipó una realidad que pocos lograron ver. Cuando Kylian Mbappé decidió no renovar su contrato y marcharse libre al Real Madrid, el técnico español le deseó suerte en su nuevo equipo y dejó una frase que, aún hoy, sigue resonando en el mundo del fútbol: “El año que viene seremos más fuertes”. No solo lo fueron, sino que el equipo ha logrado mantenerse como uno de los más sólidos durante dos temporadas consecutivas, algo que en su momento muchos consideraban improbable.

Una de las claves del proyecto de Luis Enrique en París ha sido la autonomía casi total para tomar decisiones deportivas. Desde su perspectiva, ha podido construir y reconstruir la plantilla según sus criterios tácticos. Un ejemplo de ello fue la situación de Gianluigi Donnarumma, cuyo perfil no encajaba del todo en su modelo de juego con los pies, lo que llevó al club a explorar otras opciones en la portería, pese al estatus del guardameta italiano como uno de los mejores del mundo.

La salida de Mbappé, aunque inicialmente parecía un problema estructural, terminó convirtiéndose en un punto de inflexión. Lejos de depender de una única estrella, Luis Enrique transformó esa ausencia en una oportunidad para redefinir el sistema colectivo y reforzar la idea de equipo por encima de las individualidades.

En el documental de Movistar Plus+ “No tenéis ni **** idea”, el técnico explicaba: “El hecho de tener a un jugador (Mbappé) que se movía por donde él quería implica que hay situaciones de juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas”. Esa idea se materializó en un nuevo modelo de juego, con Ousmane Dembélé como referencia en ataque y una planificación deportiva ambiciosa impulsada junto a la dirección del club.

Durante ese periodo, el Paris Saint-Germain incorporó a jugadores como João Neves (Benfica), Désiré Doué (Rennes), Willian Pacho (Eintracht Frankfurt) y Matvey Safonov (Krasnodar) en el mercado de verano, además de Khvicha Kvaratskhelia (Nápoles) en invierno. Varias de estas incorporaciones se consolidaron rápidamente como piezas importantes del equipo.

En total, el club ha invertido alrededor de 820 millones de euros en fichajes durante los últimos tres años, con 419 millones en ventas, lo que deja un balance neto negativo de 401 millones. En ese periodo, solo clubes como Al Hilal, Arsenal, Tottenham, Manchester United y Manchester City han registrado un peor balance de mercado.

De cara a la temporada actual, incorporaciones como Illia Zabarnyi, Lucas Chevalier y otros jóvenes talentos apuntan a seguir reforzando un proyecto que prioriza la continuidad y el desarrollo a largo plazo bajo la dirección de Luis Enrique.

El Paris Saint-Germain ha experimentado un profundo cambio de identidad bajo la dirección de Luis Enrique, quien ha asumido un control total del proyecto deportivo. Bajo su liderazgo, el club ha establecido una premisa clara: quien no esté satisfecho con el modelo, tiene libertad para salir, pero para integrarse en el “ecosistema Luis Enrique” es necesario cumplir con unas exigencias muy concretas, tanto tácticas como actitudinales.

El técnico español ha impulsado al PSG hacia una nueva etapa de éxito sostenido, con una estructura en la que el colectivo prevalece por encima de las individualidades. En este modelo, no existen figuras por encima del equipo sobre el terreno de juego; si alguien destaca, es la propia figura del entrenador como arquitecto del proyecto. Se han reducido los fichajes mediáticos y se ha priorizado la cohesión del grupo, eliminando comportamientos que puedan alterar la dinámica interna.

Este enfoque ha permitido la evolución de varios futbolistas clave. Ousmane Dembélé ha alcanzado su mejor versión, consolidándose como un jugador determinante; Vitinha se ha convertido en un centrocampista de referencia a nivel mundial; Willian Pacho ha aportado solidez defensiva como pieza fundamental en la estructura del equipo; Achraf Hakimi ha asumido un rol de liderazgo, siendo decisivo en ambos costados del campo; y Fabián Ruiz ha elevado su rendimiento hasta convertirse en un centrocampista de gran impacto.

En conjunto, estas mejoras individuales han reforzado el rendimiento colectivo, consolidando al PSG como un equipo competitivo al más alto nivel europeo y mundial. La filosofía de Luis Enrique ha sido determinante en este proceso, demostrando que no todos los perfiles encajan en su modelo, pero que quienes lo hacen pueden alcanzar un rendimiento de élite sostenido.