El expresidente de Bolivia, Evo Morales (2006-2019), afirmó este domingo que el presidente Rodrigo Paz enfrenta únicamente “dos caminos” ante los conflictos con sectores que exigen su renuncia: “militarizar” el país o convocar a elecciones en un plazo de 90 días, una demanda que, según señaló, también respaldan sus seguidores.
“Para Rodrigo Paz solo existen dos opciones: una decisión suicida como la militarización o, en su defecto, cumplir con la pacificación y la transición mediante elecciones en los próximos 90 días, como establece la Constitución, para evitar conflictos con muertos y heridos”, escribió Morales en la red social X.
El exmandatario también sostuvo que una supuesta “injerencia” de Estados Unidos en asuntos internos de Bolivia —a través del secretario de Estado Marco Rubio— y del consultor Fernando Cerimedo, exasesor del presidente argentino Javier Milei, estarían “conduciendo al fracaso” al gobierno de Paz, a quien calificó de haber llegado a la presidencia “por accidente”.
Asimismo, cuestionó las convocatorias al diálogo impulsadas por el Gobierno frente a las denuncias penales presentadas contra algunos dirigentes de las protestas que, desde principios de mes, exigen la renuncia de Paz mediante manifestaciones en La Paz y bloqueos de carreteras en la región andina, los cuales ya se extienden por 19 días.
Morales permanece desde octubre de 2024 en el Trópico de Cochabamba, su principal bastión político y sindical, donde está resguardado por sus seguidores ante una orden de captura en su contra en el marco de un proceso por presunta trata agravada de personas.
El pasado 11 de mayo, un tribunal de Tarija lo declaró en rebeldía y emitió una nueva orden de captura tras su inasistencia al inicio del juicio en el que se le acusa de una presunta relación con una menor de edad, con quien habría tenido una hija en 2016 durante su mandato presidencial.
El proceso judicial quedó suspendido hasta que Morales se presente ante las autoridades o sea detenido por la Policía.
Ese mismo día, partió desde el altiplano una marcha de sus seguidores hacia La Paz, que posteriormente se sumó a las protestas de organizaciones campesinas y de la Central Obrera Boliviana (COB), las cuales también exigen la renuncia del presidente Paz.
El Gobierno ha acusado a Morales de impulsar las movilizaciones como una estrategia para “evadir” el proceso judicial en su contra.
Los bloqueos han afectado rutas estratégicas entre La Paz y El Alto, así como conexiones con Perú y Chile, además de vías hacia el sur y el interior del país, provocando escasez de alimentos, combustibles e insumos médicos, incluido oxígeno medicinal, en ambas ciudades.


