Cuatro personas murieron y cerca de cien resultaron heridas tras un bombardeo ruso en Ucrania.

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Ucrania lamentó este domingo la muerte de cuatro personas y cerca de un centenar de heridos tras un bombardeo ruso de gran escala, en el que se habrían empleado cientos de drones y decenas de misiles, incluido el sistema hipersónico Oréshnik. El ataque ha llevado al Gobierno ucraniano, encabezado por Volodímir Zelenski, a solicitar un refuerzo del apoyo en materia de defensa aérea y un aumento de la presión internacional sobre Rusia.

El presidente Zelenski informó a través de Telegram, tras visitar las zonas afectadas en Kiev, que “cerca de 100 personas han resultado heridas en todo el país y, lamentablemente, otras cuatro han fallecido”.

En la capital, el alcalde Vitali Klichkó confirmó dos fallecidos y 81 heridos, entre ellos tres menores. Asimismo, indicó que 31 personas permanecen hospitalizadas, incluidos dos niños.

De acuerdo con la Fuerza Aérea de Ucrania, Kiev fue el principal objetivo del ataque, en el que Rusia habría utilizado aproximadamente 690 sistemas de ataque aéreo, entre drones y misiles. Las fuerzas ucranianas señalaron inicialmente el empleo de 54 misiles de crucero y más de 30 misiles balísticos, y posteriormente añadieron el uso del misil hipersónico Oréshnik.

El portavoz de la Fuerza Aérea, Yuri Ignat, explicó que este sistema, capaz de alcanzar velocidades de entre 2,5 y 3 kilómetros por segundo según Moscú, formó parte del arsenal empleado en el ataque.

Zelenski condenó la ofensiva y acusó al presidente ruso, Vladímir Putin, de continuar atacando infraestructuras civiles. Según el mandatario, el bombardeo provocó daños en decenas de edificios residenciales y escuelas, además de la destrucción parcial del Museo de Chernóbil y afectaciones en el Museo de Arte Nacional. También se reportaron daños leves en el Ministerio de Asuntos Exteriores, según el canciller ucraniano Andrí Sibiga.

Desde Moscú, el Ministerio de Defensa afirmó que el ataque fue una “respuesta a los ataques terroristas” de Ucrania y aseguró que los objetivos fueron instalaciones militares. El subjefe del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvédev, lo calificó como una represalia por un reciente ataque en Lugansk, atribuido por Rusia a fuerzas ucranianas.

En paralelo, Kiev reiteró su llamado a la comunidad internacional para incrementar el apoyo defensivo y la presión política sobre Rusia, incluyendo el fortalecimiento de sus capacidades aéreas y avances en su proceso de integración en la Unión Europea.

Diversos líderes internacionales, entre ellos el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente francés Emmanuel Macron, la primera ministra italiana Giorgia Meloni y el primer ministro canadiense Mark Carney, expresaron su solidaridad con Ucrania y condenaron la escalada del conflicto.