El juicio contra el expresidente de Bolivia, Evo Morales (2006–2019), por presunta trata agravada de personas fue suspendido este lunes hasta que el exmandatario comparezca ante la Justicia o sea aprehendido por la Policía en cumplimiento de una orden de captura emitida en su contra. La decisión se tomó luego de que el tribunal lo declarara en rebeldía por no presentarse al inicio del proceso judicial.
“El juicio queda suspendido mientras comparezcan o se haga comparecer, por la fuerza pública, a los acusados (entre ellos Morales)”, declaró en la ciudad de Tarija el fiscal del caso, Luis Gutiérrez.
La audiencia de apertura del juicio se instaló a las 8:30 hora local (12:30 GMT) en Tarija, sin la presencia del exmandatario ni de su defensa legal. Ante su inasistencia, el tribunal lo declaró en rebeldía y emitió órdenes de captura y arraigo que le impiden salir del país.
El fiscal Gutiérrez precisó que la ejecución de la orden de captura corresponde exclusivamente a la Policía, y no al Ministerio Público.
La Fiscalía de Tarija señaló además que los abogados de Morales no presentaron justificación alguna por su ausencia. Ante la falta de defensa privada en la audiencia, se designó defensa pública para representarlo.
Por su parte, Wilfredo Chávez, uno de los abogados del exmandatario, afirmó que Morales no fue notificado personalmente para el inicio del juicio, sino mediante un edicto judicial, lo que, según su criterio, constituiría un vicio procesal de fondo. También sostuvo que la reactivación del caso coincide con un contexto de protestas sociales, por lo que lo calificó como un proceso de carácter político.
Morales permanece desde octubre de 2024 en el Trópico de Cochabamba, su principal bastión político y sindical, donde cuenta con resguardo de sus seguidores para evitar la ejecución de la orden de aprehensión en su contra.
En 2024, la Policía no logró ejecutar una orden de detención debido a bloqueos realizados por simpatizantes del exmandatario, quienes impidieron el acceso a la zona durante varias semanas.
El caso se basa en la acusación de una presunta relación con una menor de edad en 2016, de la cual habría nacido una hija durante su mandato presidencial.
Durante la fase preliminar del proceso, a inicios de 2025, un juez ya había declarado a Morales en rebeldía tras su inasistencia a dos citaciones judiciales, alegando problemas de salud.



