“En la identificación y localización de carteles”

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El departamento de Yoro atraviesa una situación de seguridad crítica sin precedentes. Lo que durante meses se mantuvo como una amenaza silenciosa en aldeas y caminos rurales ha escalado a un conflicto abierto por el control territorial entre dos estructuras criminales que ejercen influencia en la zona: el denominado “Cartel del Diablo” y la agrupación conocida como “Los Mojados”.

La Dirección Policial de Investigaciones (DPI) confirmó que, desde hace varias semanas, mantiene en marcha un despliegue estratégico de inteligencia de campo orientado a la identificación, localización y desarticulación de ambos grupos.

Las operaciones se desarrollan en municipios como Sulaco, Yorito y Victoria, y se extienden hacia sectores de Marale, en el departamento de Francisco Morazán. Esta estrategia prioriza la recolección de información operativa y la ubicación de objetivos de interés, con el fin de ejecutar acciones de captura en el momento más oportuno.

El director de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), Rolando Ponce Canales, afirmó de manera contundente: “Vamos a llegar hasta esos individuos. No habrá rincón donde esconderse”.

En este contexto, la principal prioridad operativa es la captura de Esteban Gumercindo Ferrera Rodas, alias “El Diablo”, quien ha sido incluido en la lista de los más buscados a nivel nacional. La Policía Nacional mantiene vigente una recompensa de 300 mil lempiras para quien proporcione información que contribuya a su localización y captura.

La presencia del denominado “Cartel del Diablo” se concentra en zonas como Sulaco, Victoria y Yorito, donde las condiciones geográficas representan un factor estratégico relevante.

Se trata de territorios que facilitan el traslado de drogas, el almacenamiento de ilícitos y las labores de vigilancia, al tiempo que permiten operar con menor presencia institucional. De acuerdo con los reportes de inteligencia, esta estructura estaría vinculada a actividades como sicariato, secuestros y acciones destinadas a consolidar el control territorial en la región.

La capacidad de intimidación del grupo criminal quedó evidenciada en el caso del pastor Óscar Núñez. El religioso fue interceptado y secuestrado el 20 de abril en el municipio de Yorito, cuando se trasladaba hacia una de sus propiedades. Posteriormente, los captores exigieron cinco millones de lempiras a cambio de su liberación.

Días después, su cuerpo fue localizado en una zona remota del departamento de Comayagua. Las autoridades policiales confirmaron que el denominado “Cartel del Diablo” se habría atribuido tanto el secuestro como el homicidio.

En el mismo escenario de violencia opera la estructura conocida como “Los Mojados”. De acuerdo con la versión oficial, este grupo estaría conformado por personas originarias de Yoro que migraron hacia México, donde habrían tenido contacto con organizaciones criminales, adquiriendo métodos de operación que posteriormente habrían replicado en territorio hondureño.

En Sulaco, la noche parece adelantarse, no por el transcurso del tiempo, sino por la sensación de inseguridad. Al caer el sol, las calles se vacían, los establecimientos comerciales cierran sus puertas y las familias se resguardan en sus hogares.

Los homicidios, las desapariciones y las amenazas han dejado de ser hechos aislados para convertirse en parte de una crisis de seguridad que mantiene en constante preocupación a la población.

La Policía Nacional ha asegurado que las operaciones se mantendrán activas hasta alcanzar resultados concretos en la desarticulación de las estructuras criminales que operan en la zona.

Mientras las autoridades intensifican las labores de búsqueda e inteligencia en áreas montañosas, miles de habitantes en el departamento de Yoro mantienen la esperanza de recuperar condiciones de vida seguras en sus comunidades.