El Gobierno de Cuba afirmó, tras la amenaza de intervención por parte de Trump, que no se deja intimidar.

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El ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, reaccionó este sábado a las declaraciones realizadas el día anterior por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que podría tomar el control de la isla “casi de inmediato”. Ante ello, el canciller cubano aseguró que el país no se deja intimidar.

A través de redes sociales, Rodríguez sostuvo que el pueblo cubano ha demostrado su firmeza y apoyo a la Revolución, haciendo alusión a las multitudinarias movilizaciones oficialistas del Primero de Mayo, en las que participaron decenas de miles de ciudadanos.

Asimismo, consideró que las palabras de Trump representan una amenaza directa de intervención militar, elevando la tensión a niveles preocupantes. Según el canciller, estas acciones responden más a intereses políticos, vinculados a sectores reducidos que buscan influir en el apoyo electoral y financiero dentro de la comunidad cubanoamericana en el sur de Florida.

Donald Trump afirmó este viernes que planea “tomar el control” de Cuba en un plazo muy breve, aunque señaló que antes concluirá las acciones en Irán y ordenará el regreso del portaaviones USS Abraham Lincoln al mar Caribe.

Ese mismo día, su administración intensificó las sanciones contra la isla, enfocándose en sectores clave de su economía como la energía, la defensa, la minería y los servicios financieros. La nueva orden ejecutiva establece que cualquier persona o empresa que participe en estas áreas o mantenga vínculos comerciales con el Gobierno cubano tendrá sus activos completamente bloqueados en Estados Unidos.

Además, durante la semana, el secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a Cuba de permitir la presencia de servicios de inteligencia de países considerados adversarios de Washington, advirtiendo que la administración de Trump no lo permitirá.

Por otro lado, el Senado de EE.UU. rechazó recientemente una iniciativa presentada por los demócratas que buscaba limitar la capacidad del presidente para autorizar acciones militares contra La Habana.

Desde enero, la presión de la administración estadounidense sobre Cuba ha ido en aumento, incluyendo un endurecimiento del bloqueo petrolero, mientras Trump ha planteado en varias ocasiones la posibilidad de un cambio de gobierno en la isla.