FAO: La continuidad del conflicto en Irán representa una amenaza para la seguridad alimentaria global

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La persistencia de la guerra en Irán incrementa los riesgos para la seguridad alimentaria mundial, particularmente en los países de bajos ingresos dependientes de importaciones, advirtió este jueves la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, presentó en Brunei un informe reciente sobre el impacto del conflicto en Oriente Medio, que comenzó con los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán el 28 de febrero. El informe destaca los efectos de los bloqueos en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de comercio global.

“El conflicto plantea riesgos adicionales para la seguridad económica y alimentaria mundial. Las interrupciones en las exportaciones de petróleo, gas y fertilizantes ya han generado incrementos sustanciales en los precios”, señala el informe, publicado durante una cumbre ministerial de la FAO para la región Asia-Pacífico.

Torero subrayó que la prolongación del conflicto agravaría los efectos sobre la población mundial, ya que se prevé una reducción de la producción y distribución de alimentos en los próximos meses. Esto resultaría en un aumento de los precios que afectaría con mayor dureza a los países de bajos ingresos.

“No buscamos alarmar, sino ser realistas, y eso implica reconocer que enfrentamos desafíos enormes”, expresó Torero.

El economista recordó que el Golfo Pérsico es uno de los principales centros de producción de fertilizantes, y que aproximadamente el 30 % del comercio mundial de estos productos transita por el estrecho de Ormuz. Por lo tanto, cualquier interrupción en esta vía comercial amenaza gravemente al sector agrícola, en particular en Asia, África y Oriente Medio.

«Una disminución en la producción agrícola podría generar efectos en cadena sobre los productos alimenticios básicos, donde la escasez de granos impulsaría aún más la inflación de los precios de los alimentos, exacerbando el hambre en los países de bajos ingresos dependientes de las importaciones», concluye el informe.

Impacto en América Latina

La FAO también advirtió que los agricultores en América Latina, quienes ya enfrentan condiciones de mercado difíciles debido a los bajos precios de las materias primas, podrían no estar en condiciones de afrontar un nuevo aumento en los costos de insumos, lo que llevaría a una reducción en el uso de fertilizantes.

El informe pone énfasis en Brasil, una de las mayores potencias agrícolas globales, que depende del Golfo Pérsico para aproximadamente una quinta parte de sus fertilizantes. Esto deja al país en una posición «directamente vulnerable» a los cuellos de botella logísticos provocados por el conflicto.

«Si los agricultores brasileños reducen el uso de fertilizantes debido al aumento de los costos o la escasa disponibilidad, los rendimientos de los cultivos disminuirían, lo que trasladaría la crisis directamente a los mercados internacionales, elevando los precios de los alimentos y las materias primas a nivel global», añade el informe.

La ONU recuerda que Brasil, con una población de 213 millones de personas, es un líder global en la exportación de productos esenciales como soja, maíz y azúcar. Por lo tanto, cualquier afectación a su producción agrícola tendría repercusiones significativas en el mercado internacional.